Convenios bilaterales en materia de transporte aéreo: las libertades del aire

Uno de los principios consagrados en el Convenio de Chicago fue la soberanía del Estado sobre el espacio aéreo suprayacente a su territorio, concediéndose, no obstante, a favor de los Estados contratantes el ejercicio de dos libertades: el derecho a sobrevolarlo sin escalas y a hacer escalas técnicas. Sin embargo, el Convenio de Chicago sólo resultaba de aplicación a los servicios aéreos no regulares, quedando la explotación de los servicios regulares a expensas de un permiso especial u otra autorización por parte del Estado soberano y siempre conforme a lo pactado. Esta situación, obviamente, suponía una serie de trabas para poder establecer un sistema internacional de servicios aéreos regulares. Para tratar de facilitarlo se adoptó, en el marco de la Convención de Chicago, la Convención sobre Transporte Aéreo Internacional, en virtud de la cual cada uno de los Estados contratantes reconocía a los demás Estados  contratantes una serie de derechos para la explotación de servicios de transporte aéreo en sus territorios, conocidos como  las cinco libertades del aire:

1ª Privilegio de sobrevolar su territorio sin aterrizar.
2ª Privilegio de aterrizar para fines no comerciales (escalas técnicas)
3ª Privilegio de desembarcar pasajeros, correo y carga tomados en territorio del Estado cuya nacionalidad posee la aeronave.
4ª Privilegio de tomar pasajeros, correo y carga destinados al territorio del Estado cuya nacionalidad posee la aeronave.
5ª Privilegio de tomar pasajeros, correo y carga destinados al territorio de cualquier otro Estado participante, y el privilegio de desembarcar pasajeros, correo y carga procedentes de cualesquiera de dichos territorios.

Este Acuerdo sólo fue ratificado por once Estados, por lo que nunca llegó a entrar en vigor,  mas el Acuerdo relativo al Tránsito de los Servicios Aéreos Internacionales si alcanzó mayor éxito al reconocer tan sólo las dos primeras libertades,[1] por lo que la práctica de las restantes quedó supeditada a la elaboración de convenios bilaterales mediante los que los dos Estados interesados, establecían las normas y las condiciones conforme a las cuales habrían de desarrollarse los servicios de transporte  aéreo entre  ellos.  Por ello, la cantidad de acuerdos bilaterales suscritos por los Estados en esta materia es inmensa: uno por cada dos países que deseen unir sus territorios, sin embargo, uno de los primeros convenios celebrados para este fin, que lo fue entre Estados Unidos de América y el Reino Unido en 1946, conocido como el Acuerdo de Bermudas, llegó a servir de modelo para casi todos los países y se pactaban los siguientes extremos[2]:
  • Ruta o rutas concretas de los servicios aéreos regulares que se conceden.
  • Determinación y repartición de la capacidad ofertada en cada ruta.
  • Condiciones técnicas y comerciales del tráfico a realizar (número de compañías designadas para prestarlo, requisitos que han de reunir, trámites aduaneros… etc)
  • Reserva de la aprobación de las tarifas en la IATA.
  • Procedimientos de solución de controversias, que solía ser el arbitraje.
  • Reconocimiento mutuo de soberanía, sometiendo a sus respectivas leyes nacionales el tránsito y el tráfico sobre su territorio.

En los últimos años, con la práctica, se han ido consolidando cuatro libertades más:

6ª Embarcar pasajeros, correo o carga en el territorio de un Estado con destino de al de otro Estado, haciendo escala comercial en el Estado de nacionalidad de la aeronave.
7ª Realizar tráfico entre dos Estados sin hacer escala en el de nacionalidad de la aeronave.
8ª Privilegio concedido a un Estado para poder realizar transporte de cabotaje en otro Estado, siendo el origen o el destino el país al que pertenece el transportista (cabotaje consecutivo).
9ª Derecho a realizar transporte de cabotaje en otro Estado (cabotaje autónomo).

En el seno de la Unión Europea los derechos de tráfico se regulan  en el Reglamento (CE) nº 847/2004 de 29 de abril, sobre negociación y aplicación de servicios de transporte aéreo entre los Estados Miembros y terceros Estados.
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Referencia bibliográfica:

DÍEZ DE VELASCO, M.: “Instituciones de Derecho Internacional Público.” 13ª Edición. Ed. Tecnos. Madrid, 2001.

GÓMEZ PUENTE, M.: “Derecho Administrativo Aeronáutico. Régimen de la aviación y el transporte aéreo.” Iustel. Madrid, 2004.


[1] Los dos Convenios figuran en el Apéndice IV del Acta final de la Conferencia de Chicago de 1944 sobre la Aviación Civil Internacional.

[2] GÓMEZ PUENTE, M.: “Derecho Administrativo Aeronáutico. Régimen de la aviación civil.” Iustel-Fundación Aena. Madrid, 2006. p. 519 y 520.

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