Aproximación al futuro desarrollo normativo de los usos civiles de los RPAS

El pasado jueves, día 29 de octubre de 2015, el Parlamento Europeo (PE) aprobó una Resolución sobre el uso seguro de los sistemas de aeronaves pilotadas por control remoto (RPAS). De ella se desprende cuáles serán las directrices a seguir en la evolución de la reglamentación, europea e internacional,  que regulará las aplicaciones civiles de estos sistemas. En dicha Resolución se sugiere que el sector de las aeronaves no tripuladas requiere de una normativa europea y mundial que garantice el desarrollo transfronterizo de los usos civiles de las RPAs habida cuenta de su dimensión internacional. En el entorno de la Unión Europea, precisa de una normativa armonizada que contribuya al fortalecimiento de un mercado europeo de RPAS, procurando el reconocimiento mutuo de autorizaciones entre Estados miembros y evitando cualquier obstáculo al progreso de esta industria a nivel comunitario. Un marco normativo europeo, sólido y bien estructurado, supondrá, asimismo, un paso adelante en el intento de establecer normas reguladoras a nivel global, donde desempeñarán un papel fundamental las Autoridades Conjuntas de Regulación de los Sistemas Aéreos no Tripulados (JARUS). 

Sin duda, en el proceso de gestación de estas normas uniformes, se aprecia la voluntad de equilibrar todos los intereses en juego: por un lado, se debe potenciar el crecimiento del sector, y con ello, el crecimiento económico en general, incentivando el surgimiento de nuevas empresas y la creación de empleo, al tiempo que se pretende evitar la imposición de condiciones demasiado gravosas o restrictivas que pongan freno al emprendimiento, la inversión y la innovación. Por otro lado, se debe preservar la seguridad y procurar una adecuada protección al ciudadano, sus bienes y su privacidad, en especial como método para lograr la aceptación general paliando la aprensión del público con respecto a los servicios prestados con este tipo de tecnología. 
Para lograr un marco regulador europeo efectivo, el PE apoya la evaluación del riesgo basada en las propuestas formuladas por la EASA en relación al concepto de operaciones, teniendo en cuenta, además de las características técnicas de la aeronave, sus usos (profesionales y recreativos), tipo de operación, zona de vuelo, experiencia del operador, pericia del piloto… etc. Igualmente, se muestra conforme con la supresión del umbral de los 150 Kg. que determina el ámbito de competencia de la EASA y de los Estados miembros, supresión que ya fue sugerida por la Comisión Europea en su Comunicación al PE y al Consejo de 8 de abril de 2014, configurando un sistema normativo unitario para la UE en el que las competencias de los organismos internos se reducirían a funciones de control y supervisión del cumplimiento de la normativa comunitaria. 

Se destaca la importancia de los vuelos efectuados fuera del alcance visual del piloto, especialmente susceptibles de desarrollo teniendo en cuenta que son los que aportan las mayores ventajas de las aplicaciones civiles de RPAs, como la evitación de la intervención del hombre en entornos peligrosos, evaluación de catástrofes, entrega de paquetes en zonas aisladas, control del tráfico por carretera, entre otros usos. Por esta razón se insiste en que los drones que vuelen en estas condiciones vayan equipados con tecnología para evitar colisiones (detect and avoid), apremiando a la Comisión que provea de los recursos necesarios a las organizaciones dedicadas a la investigación y desarrollo de esta tecnología. 

Con respecto a la privacidad de los ciudadanos, la Resolución esboza algunas indicaciones. Una dirigida a los centros de formación y propietarios de RPAS, quienes deberán instruirse sobre la normativa específica de protección de datos de carácter personal, y otra dirigida a las autoridades de protección de datos de los Estados miembros, a fin de compartir las directrices y prácticas establecidas en esta materia y, especialmente, les insta a aplicar escrupulosamente la legislación sobre protección de datos, controlando su recogida y posterior tratamiento,  procurando, una vez más, equilibrar este legítimo interés del ciudadano con la evitación de cargas excesivas para el operador. 

Para terminar, la Resolución incluye la enumeración de los extremos que deben regularse en las futuras normas europeas e internacionales:
  • Aeronavegabilidad
  • Especificaciones de certificación
  • Uso recreativo y comercial
  • Identificación de la aeronave, del propietario u operador
  • Aprobación de las organizaciones de formación de pilotos
  • Licencias de pilotos
  • Operaciones
  • Responsabilidad civil y seguros
  • Protección de datos
  • Geoperimetraje
  • Zonas de exclusión aérea.

Puede consultarse el texto íntegro de la Resolución aquí.

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