El contrato de arrendamiento de aeronaves (II): Clases

Uno de los motivos que puede llevar a un transportista a utilizar aeronaves arrendadas es el de satisfacer necesidades de flota por tiempo determinado. Son por ello llamados arrendamientos operativos[1], los cuales presentan dos modalidades según la aeronave objeto del acuerdo se ceda con tripulación o sin ella.

El arrendamiento de aeronave con tripulación (también conocido como wet lease) se encuentra definido en el art. 2.25) del Reglamento (CE) nº 1008/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 24 de septiembre de 2008, sobre normas comunes para la explotación de servicios aéreos en la Comunidad.  Conforme al citado precepto, el arrendamiento con tripulación es un acuerdo entre compañías aéreas según el cual la aeronave se opera con el certificado de operador aéreo (AOC) del arrendador.” En términos prácticamente iguales, se expresa el apartado 123[2] del Anexo I del Reglamento (UE) nº 965/2012 de la Comisión, de 5 octubre de 2012, por el que se establecen los requisitos técnicos y procedimientos administrativos en relación con las operaciones aéreas en virtud del Reglamento (CE) nº 216/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo. Este apartado 123 establece que “un acuerdo de arrendamiento con tripulación, en el caso de operaciones de transporte aéreo comercial,  es un acuerdo celebrado entre compañías aéreas y en virtud del cual la aeronave se explota al amparo del AOC[3] del arrendador.” 

Es decir, lo que realmente caracteriza a esta modalidad de arrendamiento no es, propiamente, la cesión de la tripulación junto con la aeronave cuyo uso se transfiere, sino que la aeronave se va a operar bajo el AOC del arrendador, configurándose éste como el operador de la aeronave a todos los efectos al reservarse el control operacional de la misma. 
  
Conviene tener clara la diferencia existente entre control operacional y control comercial, por el que bien podríamos entender todas aquellas actuaciones y estrategias empresariales tendentes a la obtención del máximo beneficio económico mediante la explotación de la aeronave, como por ejemplo, el establecimiento de las rutas que resulten  más rentables, venta de pasajes, promociones, fijación de tarifas… etc.  Por el contrario, el control operacional,  a tenor de lo dispuesto en el apartado 88 del Anexo I del Reglamento 965/2012,  consiste en la responsabilidad del inicio, continuación, finalización o desviación de un vuelo en interés de la seguridad operacional.[4] Luego, en el arrendamiento de aeronave con tripulación, o wet lease, el arrendatario asume el control comercial de la aeronave, pues adquiere su uso para explotarla por sí mismo según sus propios intereses,  mientras que el arrendador conserva el control operacional, es decir, los vuelos efectuados con la aeronave en cuestión son realmente operados por el arrendador, actuando como transportista efectivo.  El arrendador, al conservar la posición de operador, tiene el deber de establecer  y mantener el sistema que le permita llevar a cabo la ejecución y la  supervisión de la operación de vuelo en todas sus fases, incluidos los protocolos a seguir ante posibles situaciones de emergencia, obedeciendo todo ello a unos estándares de tipo técnico fijados reglamentariamente por la Autoridad aeronáutica.[5]

Pero la dirección y supervisión  del vuelo es  una obligación que el arrendador/operador no puede cumplir personalmente, razón por la cual la aeronave se cede provista de su tripulación, que actúa por delegación de aquel. Es la tripulación la que está dotada de las aptitudes  técnicas necesarias para ejecutar el vuelo y controlar su desarrollo,  así como de las facultades jurídicas para actuar en representación del operador. Forma parte del conjunto de auxiliares del empresario, de cuyos servicios necesita para poder desarrollar su actividad. La tripulación, de acuerdo con el art. 56.1 LNA, está formada por el personal que presta servicio a bordo de la aeronave. Se compone de una tripulación auxiliar, (los tripulantes de cabina de pasajeros) quienes llevan a cabo funciones de atención al pasaje y otras relacionadas con la seguridad de la aeronave y sus ocupantes. Además de hacer cumplir las instrucciones pertinentes para mantener el orden y la seguridad a bordo, la tripulación auxiliar debe poner en conocimiento del Comandante cualquier evento, fallo, avería o incidente que considere puede poner en peligro la seguridad, poniendo en marcha todos los procedimientos establecidos en la normativa técnica que regula sus atribuciones.

Asimismo, se compone de la tripulación técnica, o de vuelo, encargada del pilotaje. En concreto, y además de asumir la conducción de la aeronave junto con los demás miembros de la tripulación técnica, es el Comandante  el responsable de la seguridad de la operación de vuelo, de la aeronave,  de todos los tripulantes, de los pasajeros  y  de la carga que se encuentra a bordo. Investido de la autoridad conferida por el operador en el momento de designarlo como piloto al mando, el Comandante está legitimado para impartir y hacer cumplir todas las órdenes que sean necesarias para mantener el orden y la disciplina a bordo y garantizar la seguridad, adoptando las medidas y tomando las decisiones oportunas en situación de emergencia. 

Todo ello es manifestación del control operacional que ostenta el arrendador en este tipo de contratos,  que se materializa a través de la cesión de sus tripulaciones, cualificadas y convenientemente entrenadas para el desempeño de sus funciones, junto con la aeronave objeto de arrendamiento. 

Pero no siempre se va a ceder la tripulación completa. Hay ocasiones en que únicamente se va a proporcionar la tripulación de vuelo. Esta modalidad es conocida como damp lease. Sin embargo, esto no significa que el arrendador deje de tener el control operacional, por el contrario,  lo sigue manteniendo ya que es la tripulación técnica la que asume la ejecución material del vuelo y su control en los términos que se acaban de exponer. 

Otra modalidad, dentro del contrato wet lease, es el contrato de arrendamiento ACMI[6], donde el arrendador se compromete a trasladar al arrendatario el uso de una aeronave provista de la tripulación completa y a cubrir los gastos de seguro y mantenimiento de la aeronave. En el reparto de obligaciones en esta modalidad, al arrendador le corresponde, además de hacerse cargo del mantenimiento de la aeronave y cederla junto con su tripulación, a pagar sus salarios y suscribir las pólizas de los seguros de casco y de responsabilidad civil frente a terceros. Al arrendatario le corresponden los gastos de combustible, las tasas de aterrizaje y estacionamiento, y otros seguros adicionales para cubrir daños a pasajeros y daños o extravíos en el equipaje y la carga.[7]

El arrendamiento sin tripulación (también conocido como dry lease o arrendamiento a casco desnudo) se define como un acuerdo entre empresas según la cual la aeronave se opera con el AOC del arrendatario. [art. 2.24) del Reglamento 1008/2008]. En virtud de este convenio, el arrendador cede el uso de la aeronave en favor del arrendatario, yendo a cargo de éste asumir todas las responsabilidades inherentes a la explotación comercial de la misma y al control operacional.

[1] Ref.: EC 2/82, LE 4/55-99/54. Asunto: “Estudio acerca del arrendamiento de aeronaves y textos de la Secretaría sobre la implantación del art. 83 bis.”
[2] Apartado modificado por el Reglamento (UE) nº 379/2014 de 7 de abril.
[3] Certificado de Operador Aéreo (AOC) de conformidad con el  Art. 2.8) del Reglamento 1008/2008 es “un certificado expedido a una empresa en el que se acredite que el operador posee la capacidad profesional y la organización necesarias para garantizar la seguridad de las operaciones especificadas en el mismo, según se prevé en las disposiciones de Derecho comunitario aplicables o en la normativa nacional, según proceda.”
[4] “Seguridad operacional es, en el contexto de la aviación civil, el estado en donde la posibilidad de dañar a las personas o las propiedades se reduce y mantiene al mismo nivel o debajo de un nivel aceptable, mediante el proceso continuo de identificación de peligros y gestión de riesgos.” V. “Manual de Gestión de la Seguridad Operacional.” OACI. 3ª ed. 2013. (DOC. 9859 AN/474)  Pág. 2-1.
[5] Estos estándares actualmente vienen impuestos por la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA),  y se encuentran regulados de manera exhaustiva en el Reglamento (UE) nº 965/2012 de la Comisión, de  5 de octubre de 2012, por el que se establecen requisitos técnicos y procedimientos administrativos en relación con las operaciones aéreas en virtud del Reglamento (CE) nº 216/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo.
[6] Acrónimo de Aircraft, Crew, Maintenance, Insurance. (Aeronave, tripulación, mantenimiento y seguros).
[7] Véanse, a modo orientativo, las obligaciones asumidas por cada una de las partes en el arrendamiento ACMI:  

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