¿Cuál es la nacionalidad del recién nacido a bordo de una aeronave?

Existe la creencia de que los niños nacidos a bordo de aeronaves y buques de bandera extranjera contraen la nacionalidad de ese país. Pero esto no es del todo exacto, ya que la nacionalidad del bebé va a depender de la ley aplicable al caso y del modo en que se atribuye la nacionalidad conforme a ese ordenamiento jurídico.

Vamos a suponer que en una aeronave de bandera española acontece un nacimiento mientras sobrevuela aguas internacionales o cualquier territorio distinto de la nacionalidad de los padres. ¿Cuál es entonces la nacionalidad del pequeño?  Para tratar de aclararlo vamos a partir de tres sencillas premisas:

Primera: El art. 17 del Convenio de Chicago de 7 de diciembre de 1944 sobre aviación civil internacional, consagra el principio de que todas las aeronaves tienen una nacionalidad, y ésta es la del Estado en el que se encuentren matriculadas. Este principio viene establecido, además, en la Ley de Navegación Aérea española, en cuyo art. 16 se dice que la inscripción de la aeronave en el Registro de matrícula determina su nacionalidad. Por lo tanto, una aeronave inscrita en el Registro de Matrícula de Aeronaves Civiles español, tiene nacionalidad española. 

Segunda: El art. 6 de la LNA establece que las aeronaves españolas “estarán sometidas a las leyes españolas cuando vuelen por espacio libre o se hallen en territorio extranjero, o lo sobrevuelen, si a ello no se opusieran las leyes de Policía y Seguridad de país subyacente.” Es decir, las aeronaves españolas, y todo cuanto acontece a bordo de las mismas, está sujeto a la legislación española, salvo que el acto comprometa la  seguridad del Estado sobrevolado o afecte a sus intereses. 

Tercera: En relación a la nacionalidad, existen dos modos originarios de adquirirla. Uno de ellos es el criterio de la filiación o ius sanguinis, según el cual el individuo adquiere, por derecho de sangre, la nacionalidad de los padres sea cual sea el lugar en el que haya nacido. El otro es el ius soli (o derecho del suelo) por el que se atribuye la nacionalidad del territorio en el que se ha nacido. 

Así, si el nacimiento ocurre a bordo de una aeronave de bandera española, la nacionalidad del recién nacido debe determinarse con arreglo a lo previsto en la legislación española. Conforme al art. 17 del Código Civil, se consideran españoles de origen:
  • Los nacidos de padre o madre españoles.
  • Los nacidos en España de padres extranjeros si, al menos, uno de ellos, hubiera nacido también en España. Se exceptúan los hijos de funcionario diplomático o consular acreditado en España.
  • Los nacidos en España de padres extranjeros, si ambos carecieren de nacionalidad o si la legislación de ninguno de ellos atribuye al hijo una nacionalidad.
  • Los nacidos en España cuya filiación no resulte determinada. A estos efectos, se presumen nacidos en territorio español los menores de edad cuyo primer lugar conocido de estancia sea territorio español. 

De ello se desprende que la nacionalidad española por nacimiento se adquiere por ius sanguinis, operando el criterio del ius soli únicamente en los tres supuestos contemplados: es decir, si los padres, o al menos uno de ellos, son españoles, el bebé tendrá la nacionalidad española (nazca donde nazca).  Si son extranjeros, solo podrá obtener nacionalidad española si concurre alguna de las circunstancias previstas para recibirla por ius soli: cuando uno de ellos, al menos, haya nacido también en España; cuando los padres carezcan de nacionalidad, o si en las respectivas legislaciones de sus países no se atribuye nacionalidad a individuos nacidos fuera de su territorio porque siguen únicamente el criterio del ius soli. Con estas excepciones se persigue evitar casos de apatridia.

Ahora bien ¿Qué ocurre si el nacimiento tiene lugar en aeronave de bandera extranjera? Dependerá de lo que disponga la ley del pabellón correspondiente en materia de nacionalidad. Existen algunos países que otorgan su nacionalidad a los nacidos a bordo de sus aeronaves.  Por ejemplo, el art. 30 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece que la nacionalidad por nacimiento se adquiere, entre otros supuestos, por nacimiento a bordo de embarcaciones o aeronaves mexicanas, sean de guerra o mercantes.  El art. 3 de la Ley de Nacionalidad de Nicaragua (Ley nº 149 aprobada el 4 de junio de 1992) dispone, en su apartado 5), que son nacionales los hijos de padres extranjeros nacidos a bordo de embarcaciones y aeronaves nicaragüenses, siempre que estos lo soliciten. 

Igualmente, pueden obtener la nacionalidad del país de bandera si en éste se sigue el criterio de adquisición de la nacionalidad por nacimiento por ius soli. 
Para terminar, una breve referencia a la Convención para reducir los casos de apatridia, adoptada en Nueva York el 30 de agosto de 1961. En su art. 3 considera el nacimiento a bordo de buque o aeronave como ocurrido en territorio cuyo pabellón enarbole el buque, o en cuyo Estado está matriculada la aeronave. Pero la aplicación de este convenio está condicionada por dos requisitos: a) que de no concederse la nacionalidad del país de bandera, el nacido quedaría apátrida; y b) que el Estado de bandera sea Parte contratante del Convenio.

Para determinar la nacionalidad del nacido a bordo de una aeronave, deberemos valorar las circunstancias concurrentes, fijar la ley aplicable al caso, y acatar el modo y las condiciones bajo las cuales se adquiere la nacionalidad en ese Estado. 

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