Tratamiento jurídico del abandono de aeronaves


MD-88 de Iberia "El Albaicín" abandonado en el Aeropuerto de Barcelona-El Prat
Cortesía de Fran Pou



Considerado una reliquia por spotters, aficionados y profesionales del mundo de la aviación, el McDonnell Douglas MD-88 de la imagen, bautizado como "El Albaicín", fue adquirido por Aviaco el 8 de noviembre de 1991, y posteriormente integrado en la flota de Iberia el 1 de septiembre de 1999. Actualmente se encuentra abandonado, y en un avanzado y lamentable estado de deterioro, en el aeropuerto barcelonés de El Prat desde que el 20 de agosto de 2007 sufriera el impacto de una jardinera que, al parecer, le causó daños importantes en uno de los planos.

Otras aeronaves corren una mejor suerte. Algunos aviones abandonados, o al alcanzar el final de su vida operativa, son cedidos a entidades sin fines de lucro para su restauración y posterior exposición en museos dedicados a esta temática por su interés tecnológico, histórico u ornamental.

Douglas DC-3 de la compañía LAN. 
Museo Nacional Aeronáutico y del Espacio. (Chile)
commons.wikimedia.org

En España contamos con el Museo de Aeropuertos, Navegación y Transporte Aéreo, ubicado en la primera terminal del Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol, dando testimonio al visitante que contempla las más de 4.000 piezas que alberga, de la evolución experimentada por el transporte aéreo a lo largo del S. XX, así como con organizaciones destinadas a la conservación del patromonio aeronáutico español, como la Fundación Infante de Orleans (FIO),  pero hasta ahora nadie se ha mostrado interesado por "El Albaicín" para otorgarle un lugar en la historia de la aviación comercial española. 

Si bien puede que sea uno de los que desate un mayor interés entre los amantes de la aviación, el caso de "El Albaicín" no es el único. Hasta hace dos años un centenar de aviones abandonados se desperdigaban por algunos aeropuertos de la red AENA (Enaire), bien por encontrarse el propietario en paradero desconocido, bien por encontrarse inmerso en un proceso judicial. Según la relación de aeronaves abandonadas hasta septiembre de 2014, facilitada para su descarga por Aerotendencias, solo siete de ellas despertaron el interés de algunas instituciones para su conservación: una abandonada en el Aeropuerto de Granada por la que se mostró interesada Gesplane Asociación Aeronáutica Andaluza, otras cinco abandonadas en el Aeropuerto de Málaga serían cedidas al Museo de Aeropuertos, Navegación y Transporte Aéreo, y otra embargada que permanecía en el Aeropuerto de Melilla por la que se interesó el Real Aeroclub de Reus. Del resto, algunas continuaron a la espera de resolución del proceso judicial, ocho de las halladas en el aeropuerto de Madrid-Barajas salieron a subasta (BOE nº 166 de 9 de julio de 2014), otras quedaron pendientes de la apertura del expediente administrativo de abandono legal,  otras destinadas para desguace o su venta como chatarra o repuestos, otras con final incierto al no ostentar AENA la titularidad de derecho alguno sobre las mismas.

El procedimiento a seguir ante el hallazgo de una aeronave posiblemente abandonada viene regulado en los arts. 137 a 139 de la LNA (Ley 48/1960 de 21 de julio).

El párrafo 2 del art. 137 considera abandonada la aeronave (o sus restos) cuando se encontrara sin tripulación y no sea posible determinar su legítima pertenencia por los documentos de a bordo, marcas de matrícula u otro medio de identificación, o bien cuando el propietario manifieste de modo expreso su deseo de abandonarla. Una vez ocurrido el hallazgo, si el propietario ha podido ser identificado por alguno de estos medios, se le es notificado para que ejercite sus derechos. En caso de no poder ser identificado se publican edictos en el BOE en tres fechas distintas durante los tres meses siguientes al día de la fecha del hallazgo. (Art. 138 LNA). Dando cumplimiento a este mandato, se han publicado, más recientemente, seis avisos para localizar al propietario de dos aeronaves presuntamente abandonadas en el Aeropuerto de Logroño-Agoncillo y otra en el Aeropuerto de Bilbao. Si transcurre el plazo de un año, a contar desde la fecha del hallazgo, sin que concurra reclamación del propietario, se estimará la presunción legal de abandono

La apreciación de esta presunción trae como consecuencia que la aeronave sea vendida en subasta pública, quedando el importe obtenido en la venta en beneficio del Estado, previa deducción de los gastos que la situación de abandono haya generado (Art. 139), tales como los gastos de la subasta, tasas de aterrizaje y estacionamiento, y tantos otros que se hayan originado durante la estancia del aparato en el aeropuerto.

Este es, en puridad, ciñéndonos a lo prevenido por la LNA, el tratamiento jurídico que se debe dispensar a los hallazgos de aeronaves que se vienen produciendo en nuestros aeropuertos. 

Adquisición de aeronaves abandonadas por ocupación y por prescripción adquisitiva.  


Dice el art. 609.1 del CC que la propiedad se adquiere, (entre otros modos) por la ocupación. Continúa diciendo el art. 610 CC que se adquieren por la ocupación los bienes apropiables por su naturaleza que carecen de dueño, (…) y las cosas muebles abandonadas. La ocupación es un modo originario de adquirir cosas apropiables que no tengan dueño (res nullius) o que hayan sido abandonadas (res derelictae). Decimos que es un modo originario de adquirir porque el título que obtiene el ocupante no trae causa de una transmisión anterior. Requiere, además, la aprehensión material de la cosa por parte del ocupante para someterla a la acción de su voluntad. Como afirma DIEZ PICAZO, la ocupación solo es procedente con respecto de aquellas cosas de las que razonablemente podamos sospechar que no tienen dueño o que hayan sido abandonadas, lo que, de entrada, no se puede predicar de algo como una aeronave salvo cuando ha transcurrido el plazo estimado por el legislador para considerarla como tal. Quizás sea esta la razón por la que la LNA establece un régimen similar al del hallazgo de cosas muebles previsto en los arts. 615 y 616 CC donde la cosa hallada puede ser adjudicada al hallador si, al cabo de dos años contados desde la última publicación del hallazgo, el dueño no se presenta para reclamarla. Sin embargo, la LNA guarda silencio respecto de este extremo. 

La presunción legal de abandono ha sido criticada por ALBALADEJO y PANTALEÓN[1] al considerarla insuficiente para la adquisición por ocupación del dominio de una aeronave abandonada. En primer lugar porque, a su juicio, el abandono que otorga a la cosa la condición de “cosa sin dueño”, y por lo tanto, susceptible de ser ocupada, no se puede presumir nunca, ya que requiere en todo caso una declaración de voluntad concreta.  En segundo lugar porque, ciertamente, el Art. 139 LNA es meridiano a la hora de ordenar que, ante la incomparecencia del propietario en el plazo de un año, y tras la declaración de abandono, sea enajenada en subasta pública. En ningún momento se indica que el hallador, en este caso, el gestor aeroportuario, pueda optar por adquirir su propiedad.

Si AENA desea disponer de algunos de esos aviones para cederlos a un tercero, antes debe adquirir su propiedad, y la ocupación no  parece ser el recurso más acertado si nos ceñimos a la letra del art. 139 LNA, por lo que en todo caso, podrá intentar usucapirlos

La prescripción adquisitiva o usucapión, es otro modo de adquirir el dominio basado en la posesión ininterrumpida de la cosa siempre que concurran los requisitos legalmente previstos, que variarán en función de si se trata de un bien inmueble (usucapión inmobiliaria) o un bien mueble (usucapión mobiliaria), o de si es ordinaria (requiere buena fe y justo título) o extraordinaria, que requiere únicamente la posesión de la cosa durante el plazo de tiempo establecido. Para no extenderme en demasía, me centraré en la usucapión mobiliaria, pues la aeronave es un bien mueble, de naturaleza especial, como señala el art. 130 LNA, pero un bien mueble al fín y al cabo. Es un bien mueble de naturaleza especial, además de por su naturaleza de cosa compuesta, porque puede ser objeto de determinados contratos, derechos reales y formalidades tradicionalmente reservados a los bienes inmuebles. A pesar de su indiscutible naturaleza mobiliaria, resulta necesario dotar de mayor seguridad a los negocios jurídicos de los que puede ser objeto, haciéndola beneficiaria  de la protección legal reservada a los bienes inmuebles en determinados momentos.

Básicamente, para adquirir el dominio de un bien por prescripción adquisitiva se necesita la concurrencia de dos elementos: poseer el bien y el transcurso de un lapso de tiempo. Pero no es suficiente cualquier forma de poseer. La posesión apta para usucapir (posesión ad usucapionem) debe reunir algunos requisitos (art. 1941 CC). El primer lugar debe ser una posesión en concepto de dueño, es decir, una posesión civil (art. 430 CC) que implica la tenencia y el disfrute de la cosa con la intención de tenerla como propia. En segundo lugar, la posesión debe ser pública, una posesión no viciada por la clandestinidad que la haga inútil para usucapir. El usucapiente debe exteriorizar el goce y el uso normal de la cosa, pretendiéndose con esta exigencia que el propietario pueda llegar a tener conocimiento de esta posesión y oponserse a ella. Además, debe ser pacífica, esto es, no violenta. Por útimo, debe ser no interrumpida. La posesión se considera interrumpida cuando cesa por más de un año por cualquier causa (art. 1944 CC) o por citación judicial hecha al poseedor, aunque sea por mandato de juez incompetente (art. 1945 CC).

La usucapión mobiliaria está regulada en el art. 1955 CC. El primer párrafo se refiere a la ordinaria y requiere, junto con la posesión ininterrumpida durante tres años, la buena fe del poseedor. Por buena fe debemos entender la creencia del poseedor de que la persona de la que recibió la cosa era dueña de ella y podía transmitir su dominio (art. 1950 CC). Como puede apreciarse, en este caso debe producirse un acto traslativo previo en favor del poseedor, algo que no ocurre en el supuesto en el que se trata de adquirir la propiedad de una aeronave abandonada. Ese acto traslativo no tiene lugar, no puede tener lugar cuando su anterior poseedor permanece inhallable. Podrá, sin embargo, acogerse a la usucapión extraordinaria, para la cual únicamente se requiere la posesión no interrumpida de seis años sin necesidad de ninguna otra condición. (art. 1955 párrafo 2º). El día a partir del cual debe comenzar el cómputo del plazo, debe ser aquel en el que la aeronave se declara legalmente abandonada, ya que durante el año que transcurre entre la fecha del hallazgo y la estimación de la presunción legal de abandono, no hay posesión en concepto de dueño.  Cumplidos todos los presupuestos, la usucapión surte efectos de manera automática, aunque deberá ser alegada  y probada por el usucapiente frente a quien trate de disputarle el derecho adquirido.

Bibliografía:

DÍEZ-PICAZO, L. y GULLÓN, A.: "Sistema de Derecho Civil". Vol. III. Ed. Tecnos. 7ª ed. Madrid, 2002.  
 

[1] ALBALADEJO, M. y PANTALEÓN, A.F.: “Comentarios al Código Civil”. Tomo VIII. Vol. 1. EDERSA, 2004.

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